Se retiró “Il Cavalliere del Calcio”
23.V.2009. La “bandera” del Milán, hacía su última aparición en “su” casa, San Siro. Miles de almas, rendidas a sus pies, sosteniendo una bufanda bordada con su nombre, blanca, como su alma, como su carácter, blanca como su elegancia dentro y fuera del terreno del “gioco”, blanca como sus botas Nike Tempo Legend, que hacen mucho honor a su estirpe legendaria. Maldini, hijo de Césare, compañero desde Baresi, Van Basten, hasta el nuevo estandarte milanista, Kaká, Gatusso, Ambrosini y el mágico oportuno del gol, Inzaghi. Veinticinco años enfundándose cada fin de semana la “maglia rossonera”, acomodándose la cinta de capitán que tan a su medida le queda, si con ella nació en sus manos, la traía en la diestra y en la siniestra, la camisa #3 del equipo lombardo. Ese número ahora intocable, a menos que Christian, su heredero, siga sus pasos y juegue en el equipo amado de su padre y abuelo. Ese número que Maldini hizo encumbrar a la mitología futbolística europea y mundial. Ese número que le acompañó en la squadra rojinegra y en la selección “azzurra”. El destino fue el único “delantero” que le sobrepasó siempre, le negó la Euro, el Mundial y el Balón de Oro. Pero después lo ganó todo, todo lo ganable, lo consiguió con su amada camiseta. Paolo, ahora está bordado junto al escudo milanista. En mis primeros pininos futboleros, de los primeros partidos que vi, fueron los del Milán y su gran capitán. Me hice “tifosi” del equipo lombardo por el y después sus otras estrellas, Shevchenko, Bierhoff, Weah, Baresi, Rijkaard… después perdí la afición por los colores pero siempre tenía un apartado especial para el grandioso Paolo. Los jugadores, tanto compañeros como contrarios coincidían en que Maldini fue un caballero intachable, defensa limpio, expulsado tan solo una vez en sus veinticinco años de carrera. Honesto como solo el. Cuando el hablaba, todos escuchan en Milanello, donde entrenaba cada día. Como leía en algún periódico digital esta mañana, “Maldini encarna todos los valores del futbolista perfecto, ese que ya no existe: lealtad a un escudo, respeto por el contrario, profesionalidad desde el primer día, humildad, elegancia, inteligencia… Un ejemplo para las generaciones venideras. Un modelo en peligro de extinción en un fútbol que vive de forma vertiginosa y donde el amor por los colores se está extinguiendo. El paradigma de la fidelidad sin compromiso.” Hasta Silvio Berlusconi, el premier Italiano, quiso estar presente en el último partido del 3. “Clonad a Maldini” decía una pancarta en San Siro y vaya de que forma se desea que eso fuera realidad. Si no solo se retira su capitán. Se retira el líder, el símbolo, la estrella, el estandarte milanista, el #3 lombardo. Ese número que significa, desde ahora, 23 de Mayo de 2009, Paolo Maldini, el mejor lateral izquierdo que ha visto el mundo del futbol.