Archivo

Archivo para Junio 26, 2008

Insólito: Asaltan a jugador de la Selección nacional

Tomado de la sección deportiva de “El Diario de Hoy” de este día:

El domingo era de los más buscados para celebrar el triunfo de la Selección Nacional y ayer fue el más buscado por tres ladrones.

Imagen cortesa de EL DIARIO DE HOY
Christian Castillo, uno de los jugadores más jovenes de la Selección Nacional de Fútbol, fue interceptado por dos individuos (en apariencia eran menores de edad) que llegaron a las afueras de su casa, en la Colonia Quezaltepec, en Santa Tecla, y sin mediar palabra le apuntaron con un arma. El hecho ocurrió a las 10:00 de la mañana.
“Iba saliendo de la casa con mi hijo, estaba hablando con un amigo cuando dos tipos se bajaron de un carro y me quitaron los celulares”, relató el volante que añadió que lo grave fue ya al resistirse al atraco.
“Me pidieron la billetera, les dije que no y los insulté… eran bichos, porque se fueron para el carro y desde ahí me disparó el otro que los esperaba”, contó.
bien entrenado
A Castillo le valió ser veloz, ya que agarró a su hijo de dos años y salió corriendo con él en brazos hasta refugiarse en una casa cercana.
“Gracias a Dios que no resultó herido. Creo que fue porque estaba con un angelito (hijo de Castillo) con ellos. Dios los salvó”, agregó Alfredo Martínez, representante del jugador.
“Condenamos la violencia, queremos denunciar este tipo de actos”, remató Martínez.
Por suerte Castillo salió bien librado del asalto.

Se nota que la ola de violencia no perdona ni a aquellos que fueron parte de tan heróica gesta el pasado domingo. Reprochable e intolerable.

El Salvador – Panamá: Crónica del coraje de todo un país

Tres días han pasado desde esa última alegría que como salvadoreños recibimos en la lluviosa noche del 22 de Junio, día del maestro en El Salvador, desde ya una extensa felicitación para todos los maestros del mundo, y más vale tarde que núnca, eh! De la alegría que os hablo es de la victoria de la selección nacional de El Salvador por marcador de tres goles a uno sobre la selección nacional de Panamá. Tengo el placer enorme de inaugurar mi bitácora con esta noticia y os dejo el videoresumen para que lo miren, realmente es incomparable lo que pasó en esos escasos veinte minutos finales del encuentro. Disfrútenlo:


-video gracias a Canal 12 con su programa “Pizarrón Deportivo”-

Desde que terminó el partido de ida en tierras canaleras, la mayoría de criollos nos quedamos con ese sentimiento que nuestra selección merecía más, venir con un gol a favor al menos. Los panameños se tiraron a defender el resultado -por Dios, como los italianos, matando la escencia sagrada del futbol ataque, tan espectacular, divino, nada resultadista y a la postre satisfactorio- dando espacio a que nuestros connacionales buscaran chances de anotar un gol de visitante y venir al “Cusca” un poco más tranquilos. Sucede que como es un “pain in the ass” ultimamente en estos tiempos en el fútbol cuzcatleco, no pudimos concretar las chances de cara al arco de “Condorito” -Jaime Penedo, pues-, cómo olvidar las dos que tuvo este chico, Salvador Coreas, las tuvo en la boca y no se si de generoso o de falto de experiencia -usted juzgue- no las concretó. Durante la semana se habló de sed de venganza, que los panameños no fueron las fieras que decían ser, que a pesar de un técnico mundialista -Alexandre Borges Guimarães- y hasta doce jugadores en ligas extranjeras, no pudieron ganarnos por abultado marcador como la prensa panameña, directivos de FEPAFUT y hasta algunos jugadores PREPOTENTEMENTE señalaban antes del partido, como quien dice “hartándose al pollo antes de cazarlo”. Y todo estaba servido. Nos enteramos por boca de los medios de comunicación, que nuestros “hermanos” panameños montaron un fiestón de lo lindo a media cuadra del Hotel donde los seleccionados se hospedaban, dando como resultado que muchos de ellos no pudieran descansar a gusto. Y por Dios que caló hondo en todos los salvadoreños fieles a la selecta. Personalmente, mientras lo escuchaba en Cadena Cuscatlán, me dió una cólera y pensé de inmediato que sería bueno hacer una convocatoria para “responder la movida”. Si, seguramente más de alguno dirá que “si te pegan en la mejilla diestra, tambien pon la siniestra”. Pero como días después vi en esas invitaciones del FACEBOOK, instando a montar una pachanga afuera del Radisson, no solo yo estaba de acuerdo a responder esa “c*lerada” Sino aproximadamente mil trescientas personas, si no mal recuerdo. Y así fue. Hasta mi casa se lograba escuchar y lastimosamente no pude hacerme presente, pero estuve orgulloso comentando con unos amigos, tan loable acto. Si, a mi me parece loable, ¿a usted no?

Toda la semana, pasamos siendo instados a ponernos la azul el domingo, de ir al estadio y con mis compadres, con el “jet-set” nos haríamos presentes a -¿cómo que no?- “nuestro” palco. Al mismísimo Viet-Nam, donde si tenés suerte, solo salís todo lleno de orines y cuando andás pero de p*ta suerte, te llueven hasta ranas. Pero definitivamente es lo máximo cuando es por la Selecta -o por mi adorado FAS-. Por aquellas situaciones fuera de nuestras manos -o de nuestros bolsillos $$$- no pudimos acudir al estadio con mis amigos, entonces nos reunimos a verlo. El ambiente era positivo, todos confiabamos en la clase de “Cheyo” Quintanilla, en la pegada de Alfredo Pacheco, en Williams Reyes, en Rudis, en “El Halcón” Gómez, en todos. Hasta en Manuel Salazar, que loablemente detuvo una jugada peligrosa barriéndose y haciendo falta al jugador panameño -no se, y poco me importa quien era- que iba convencido de tirar el centro, y que le costó al jugador criollo una roja. Muy bien Manuel!

Comenzó el encuentro y el “Cuzcatlán” se había vuelto el jugador doce, trece y hasta catorce de la selección. El empuje fué eterno, el matrimonio estaba en sus mejores horas y el aliento era incansable de la fanaticada. Dominábamos el balón y aunque tibiamente tirábamos al marco tricolor, los criollos se comenzaban a asentar en la cancha. Y en el peor momento, José Luis “el Pistolero” Garcés, del CSKA Sofía de Bulgaria, conectó con la testa un balón que venía de la banda izquierda que defendía Shawn Martin, consumando un gol de buena factura. “From Bulgaria with love”. Cuando veía la celebración de los panameños, me escocía su prepotencia al menospreciarnos, la impotencia de nuestra -aún en desarrollo y crecimiento- defensa y me dolía en el alma porque hablando con total sensatez, no veía a mi selecta en capacidades de meter tres goles, vamos, TRES GOLES! Lo más que se había hecho -Aparte del saco de goles a Anguila- eran dos goles contra los Chinos. Y ya. Pero mi fé no se desvaneció en el momento, seguía confiando. La lluvia arreció en el Monumental y la selección estaba aturdida, poca idea y desesperada. Panamá presionaba, jugaba al setenta y cinco por ciento de su potencial y ya nos creaban sustos. Y la lluvia que fue creciendo e incomodando el toque raso de los nacionales. Teníamos que jugar y confiar en los pelotazos de Pacheco, Martin y Cheyo. No funcionaba. Salió Shawn en lugar del albo “Chepe” Martínez. Mentiría si doy una alineación anterior a la salida del chocho naturalizado salvadoreño, pero lo que si pude ver, fue que ahora se había hecho un 4-4-2 donde Ramón Sánchez y Oscar Jiménez jugaban en el medio campo y Cheyo tanto como Chepe eran los extremos. Y para que contar como seguía la parsimonia en el primer tiempo. Poseíamos el balón la mayor parte del tiempo y en un descuido siempre llegaban los canaleros. Y “Chiquidrácula” terminó el primer tiempo, con todos, incluídos mis amigos con un nudo en la garganta y un sentimiento derrotista… pero al menos conformándonos con que ganara la selecta. Dos por uno al menos.

Ahora leí, en “El Diario de Hoy”, lo que el Prof. De Los Cobos charló con los muchachos en el medio tiempo, extraigo las palabras de el del reportaje del matutino:

La historia se dio así: un amigo se lo acercó al presidente del COES Eduardo Palomo, el viernes por la noche. Y Palomo, quien cursa una maestría en el mismo hotel donde estuvo concentrada la Selección, se lo mostró al profe Briones. “Me lo tenés que prestar” le dijo el preparador físico chileno a Palomo. Y el presidente del COES, que además es muy amigo de De los Cobos, se lo dio inmediatamente. Sin embargo, cuando el cuerpo técnico se juntó a mirarlo no pudieron verlo porque no tenían el programa requerido en sus computadoras. Sólo escucharon las voces y les pareció muy emotivo. Luego, lo comentaron con los jugadores… Como Pichot (capitán de la selección argentina de Rugby, los gloriosos Pumas), el DT azul apuntó directo al corazón en el entretiempo del domingo. Sabía que era la hora del todo o nada cuando se iban al vestuario y todo estaba en contra. Recordó el video y les dijo a los jugadores algunas frases que hizo que aumentaran su actitud en la segunda mitad y así pudieron dar vuelta el partido que los metió en la siguiente fase de las eliminatorias:
- “No nos podemos rendir ahora, que nadie baje los brazos” .
- “Tenemos un compromiso con toda esa gente que se está mojando allí afuera (por la afición). No los podemos decepcionar a ellos”.
- “Seguimos como hasta ahora. Peleando cada pelota como si fuera la última. Lo podemos dar vuelta”.
Esas fueron algunas de las frases escuchadas en el Cusca. Y también hubo algunos gritos y reclamos fuertes que quedarán en la intimidad del grupo. Todo, en esos quince minutos que van de un tiempo a otro y que el domingo parecieron eternos. Allí se juramentaron tirar para el mismo lado. Y algo muy importante: no hubo caras derrotadas. Las circunstancias estaban en contra, la actitud era la mejor.

En el segundo tiempo, como en el Estadio “Rodney Carew” de Panamá, fue dominio totalmente azul, la pelota la manejaba la selección nacional, todos peleaban la pelota como la última, se veía esa entrega, esa garra, esa pasión, ese compromiso, ese amor a la camiseta, y no solo a ella, sinó al amor a los miles de hinchas que los vimos jugar. Espero que no sea un espejismo, que jueguen por nosotros, que sea un desinteresado esfuerzo para lograr la alegría de todos los salvadoreños, ricos y pobres, para unir a este país tan polarizado que tenemos. El partido era totalmente azul, solamente puedo recordar un descuido de la zaga criolla y una descolgada del “Pistolero” Garcés que dió pase a Blás Pérez, el capitán canalero y jugador de los Tigres de la U.A.N.L. Y enfrente al arco salvadoreño, sencillamente la voló. La tiró arriba. Pajarito, eso no se falla! Eso no se falla! Ahí se veía el desgano, falta de compromiso, esa dejadez y parsimonia, ese menosprecio a mi país. En ese momento recordé cuando William Velasco, periodista del canal Cuatro trató de entrevistar a los jugadores panameños y a “Guima” en el hotel y todos no respondieron a nada, “Guima”, decime, ¿cual demonios o cuanto era el miedo que nos tenían? Si así como dijeron que nos ganarían por holgado marcador, si así como se confiaron tanto para jugar solo tres partidos de preparación, de tener tu grupo quince días antes del juego, si así pretendían ganarnos, hermano, osea que fuiste a Alemania, a Japón y a Italia a pasear o ¿que demonios? A una selección “débil” como El Salvador no se le tiene que tener miedo, caballero, se le tiene que tener RESPETO. ¿Quedó claro?

Y el juego seguía, y sucedió un momento clave en el encuentro y cuando lo ví, pensé para mi “Guima cree que ya ganó, o es eso o se quiere suicidar -deportivamente hablando-”. Cambio en el equipo panameño, salió el #10, Rolando Torres, el hombre que movía los hilos en el equipo canalero y por donde pasaban TODAS las pelotas de ataque y entraba el #15 Eric Vásquez. Según la wikipedia, es un defensor, pero los periodistas del Cuatro señalan que juega de Mediocampista defensivo, creo que la wiki es mas acertada, pero a mi criterio, cuando me enteré del cambio, pensé que estaba dejando sin cabeza al equipo, porque Blas y “el Pistolero” no pueden jugar ni como enganches ni como creativos y en la cancha no había un jugador que pudiera organizar ataques. Quiere decir que ahora Panamá defendía el resultado y no tenía ni si quiera como responder al contra-ataque. Vamos, al pelotazo ya no servía. Panamá estaba en problemas. Entre tanto, en mis pensamientos había dicho que si al minuto veinte no había reacción, la selecta sencillamente ya estaría eliminada. Los que me conocen saben que yo soco por la selecta hasta el final, pero el domingo, para que les voy a comenzar a mentir, al minuto veinte, mis esperanzas, sencillamente se desvanecieron. Estuve a punto de sugerir que nos pusieramos a ver otra cosa, cuando vino el primer milagro. Cinco minutos después de esta “muerte de la esperanza”, el silbante mexicano cobró un tiro libre en los linderos del area de Penedo. No tenía confianza de nada, solo dije en mis adentros “este c*gdo de Cheyo la va a tirar a la barrera o sobre el caño”… y la metió en la escuadra, Gol de la selección. Mis dos amigos celebraron normalmente y yo me quedé tranquilo, sabiendo de que dos goles no se hacían fácil. Pero definitivamente, un hilito de esperanza moraba en mi ser para ver a mi selección ganar al menos. La selecta seguía atacando incansablemente, Chepe tuvo una chance inmejorable de gol, pero al final la falló, se le perdona porque de cualquier manera estaba en fuera de lugar. Y lo inesperado, sencillamente pasó.

Jalón por detrás a jugador salvadoreño dentro del area chica... Penalti según la regla

Sin palabras. Después de la tormenta, viene la calma… o el milagro. Penalti en el área panameña y roja para el defensa canalero. Por lo menos, esa noche, segurito ganaríamos. Con toda la clase del mundo, con la que le sobra para que equipos europeos se lo lleven a jugar -al menos al Wigan, al Leverkusen o al Udinese, vaya- el prodigio cuzcatleco, Eliseo Quintanilla Ortiz insistió en patear el penalti y socando todo nuestro país, cogió la carrerita, le pegó y en la escuadra, como los grandes, la metió. Y faltaban DIEZ MINUTOS! Y con la inspiración que se veía a la selecta en la cancha confiábamos en el tercer gol que nos daba la clasificación. Panamá estaba descompuesta en la cancha, sin gol, sin defensa central, como quien dice sin cabeza ni piernas. Y la selecta tenía hasta quince hombres en la cancha. No, no es que dejaron entrar de más, ni que los colegiados estuvieran a nuestro favor como los aficionados panameños señalan, por Dios, hasta por ESPN se pelean que no fué falta y llorando porque el público tenía una conexión divina con la selecta. Ustedes no sois futboleros y por eso no entienden la pasión que tenemos en nuestro país. Pero dejadme terminar con la crónica del partido y después paso con vosotros. Entró antes del segundo gol, un futbolista que me cae de perlas y es un pedazo de jugador, persona excepcional y le dicen “El Carrito”, Emerson David Umaña, hizo una descolgada del lado izquierdo, de alguna forma, la pelota llegó a los pies del bendito Luis Alonso Anaya, el que expulsaron en la Copa de Naciones por casi quebrar a dos chapines, el que pasó un año sin venir a la selecta, el que tiene un temperamento del diablo pero que viene reformándolo por gracia de Dios, se tuvo fe y al mejor estilo de Seydou Keita, le hizo un quiebre fantástico a un mediocampista panameño, tuvo el marco a la vista, le pegó y Penedo ya iba camino de desviarla, pero el cabezón metido de Chepe Martínez tuvo la dicha de estar en la trayectoria de ese balón que cambió de lado y a puerta vacía y con una parsimonia digna de una película hollywoodense, ponía el tres a uno en el tablero. Fue aposteósico, fue el éxtasis, fue el delirio, fue lo máximo, gritamos, nos pusimos la piel de gallina, no existían problemas, temores, miedos, todo lo que existía no importaba. Pedazo, POEMA de gol de Luis Alonso Anaya, si vamos al mundial, pido a los lectores que le hagamos un monumento a este pedazo de futbolista. Y los Panameños, con una cara de para que te cuento. No liquidaron cuando pudieron, nos menospreciaron, nos dejaron jugar, se confiaron, de todo. Y los restantes minutos agregados por el central para mi fueron ETERNOS! Pero no importaba, el milagro estaba consumado. Y cuando terminó el partido, fue un sentimiento inigualable. Al fin, mi selección nos dió a todos, por una noche, una razón totalmente fuerte para volver a soñar.

Mateu.